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Visiona la conferencia del obispo Joseba Segura

Fuente: revista Alkarren barri

  • La salvación cristiana se presenta como respuesta a un mundo que cree no necesitar
    ser salvado.
  • Dos cosmovisiones en contraste: la autosuficiencia secular frente a la identidad
    recibida como don.
  • La cultura del “sé tú mismo” promete libertad, pero genera fragilidad, ansiedad y
    agotamiento.
  • Del pecado al trauma: cuando desaparece la responsabilidad, se vuelve imposible el
    perdón y la reconciliación.
  • La esperanza tecnológica y política ofrece progreso selectivo, mientras la
    resurrección promete justicia para todas las víctimas de la historia.
  • La salvación cristiana no es individual: nadie se salva solo, se pertenece a un pueblo
    y a una comunión.
  • La aceleración moderna ahoga el sentido: Cristo ofrece descanso y la posibilidad de
    habitar el presente”
  • La aceleración y la hiperconexión vacían la interioridad; el Evangelio propone el
    descanso y el tiempo habitado.
  • La liturgia y los sacramentos como resistencia al ritmo productivista y recuperación
    del sentido del tiempo.
  • La salvación cristiana es un regalo, no una conquista: identidad, perdón, esperanza,
    comunidad y tiempo rescatado.

Visiona la conferencia de José Fernando Almazán

José Fernando Almazán, ingeniero y expresidente general de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC), quiso explicar en la conferencia que en tiempos de incertidumbre, la presencia activa y compasiva de las comunidades cristianas se vuelve signo de esperanza.

Estar cerca, escuchar y acompañar. Reclamó «capacidad de diálogo y esperanza que son fundamentales en estos tiempos».

Cuatro claves para estar presentes en la realidad

Almazán expuso cuatro claves que pasan por aceptar que, a veces, se trata de «reconocer ese lugar que no sabemos bien lo que vamos a hacer, pero sabemos que es nuestro lugar». Todo depende, dijo, de la mirada: «Según donde coloco la silla, así veo la realidad», no desde lo que nos ocurre, sino «desde lo que les pasa a las personas».

«Acercarnos a las personas creando lazos de apoyo y amistad; generar espacios de acogida y humanidad; acompañar procesos de conciencia y compromiso por la justicia junto a pobres y precarios; mostrar alternativas que pongan a las personas en el centro; y compartir nuestra fe con quien lo desee, ofreciendo encuentros comunitarios que la hagan crecer», sintetizó Amazán.